La gente no termina la tarea
Empiezan la solicitud, la compra o el registro y abandonan a mitad, siempre en el mismo punto.
La estructura, el recorrido y el aspecto de un producto digital, decididos antes de escribir código.
El diseño UX/UI se ocupa de las dos mitades de un producto digital. La experiencia, o UX, es el recorrido: qué pasos da la persona, en qué orden, qué necesita saber en cada momento y dónde suele abandonar. La interfaz, o UI, es lo que se ve y se toca: pantallas, botones, formularios, mensajes de error, tipografía y color.
Es un servicio para quien va a construir una web, una tienda o una plataforma y quiere decidir lo importante antes de pagarlo en código. Y también para quien ya tiene un producto funcionando pero con malos números: visitas que no avanzan, carritos abandonados, formularios empezados y nunca enviados, llamadas de soporte por tareas que deberían ser obvias.
Después del diseño viene la construcción, en el desarrollo de aplicaciones web o en el diseño de la web.
Los síntomas que suelen traer aquí a un producto digital.
Empiezan la solicitud, la compra o el registro y abandonan a mitad, siempre en el mismo punto.
Si hay una pregunta que se repite todas las semanas, es la interfaz la que la está provocando.
Lo que funciona en el ordenador queda apretado, ilegible o imposible de usar en una pantalla pequeña.
Botones distintos para la misma acción y un lenguaje incoherente obligan a reaprender en cada página.
Se ha construido mucho, se usa poco, y lo que se usa está enterrado debajo de todo lo demás.
Una interfaz que necesita manual ya ha fallado antes de abrirse.
Diseñar es decidir. Cuanto antes se decide, más barato sale.
Hablamos con quien conoce a los clientes y, siempre que se puede, con los propios usuarios. Definimos las tareas principales que el producto tiene que facilitar, porque no todas pueden ser prioritarias.
Organizamos el contenido y diseñamos el camino de cada tarea, paso a paso, en esquemas sencillos y sin color. Discutir la estructura en esta fase cuesta minutos y evita reconstrucciones.
Aplicamos la identidad de la marca definida en el branding, empezando por la versión móvil, y diseñamos también los estados que suelen olvidarse: listas vacías, errores, cargas y mensajes de confirmación.
En lugar de pantallas sueltas, entregamos piezas reutilizables con sus propias reglas. Es lo que permite añadir funciones después sin que el producto pierda unidad.
Siempre que se puede, ponemos a personas reales a probarlo antes de construir, y acompañamos al equipo de desarrollo hasta que lo que hay en pantalla corresponde a lo diseñado.
Material suficiente para que cualquier equipo construya sin adivinar.
Estructura de contenidos y recorridos de las tareas principales, por perfil de usuario.
Las pantallas en boceto, sin color, para aprobar la estructura y la jerarquía antes del aspecto final.
Versiones para móvil y ordenador, con los estados de error, vacío y éxito diseñados.
Botones, campos, tablas, avisos y tarjetas, con reglas de uso y de espaciado.
Contrastes comprobados, tamaños mínimos y orden de navegación por teclado.
Acceso a los originales, para que otro equipo pueda continuar la evolución del producto.
Las preguntas más habituales sobre esta fase del proyecto.
Dinos qué quieres construir o qué no está funcionando en lo que ya tienes. Te proponemos el alcance del diseño y lo que queda listo al final.
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