La hoja de cálculo ha llegado a su límite
El archivo lo comparten varias personas, circulan versiones distintas y nadie puede asegurar cuál es la buena.
Plataformas de gestión, portales de cliente y simuladores hechos a medida del proceso que tu empresa ya tiene.
Las aplicaciones web resuelven el momento en que el trabajo de la empresa ya no cabe en una hoja de cálculo ni en un programa comprado que se pensó para otro negocio. Funcionan en el navegador, sin instalación, y están disponibles desde el ordenador de la oficina, el portátil de casa o el móvil de quien está en la carretera.
Trabajamos con empresas que tienen un proceso propio y quieren dejar de hacerlo a mano: gestión de obras e intervenciones, reserva de servicios, simuladores de precio, portales donde el cliente consulta el estado de su expediente sin tener que llamar. No es una web con más páginas: es una herramienta de trabajo.
Si lo que buscas es presencia online, el servicio indicado es el diseño web. Si es vender por internet, es la tienda online.
Una aplicación web tiene sentido cuando el problema es de proceso y no de imagen.
El archivo lo comparten varias personas, circulan versiones distintas y nadie puede asegurar cuál es la buena.
La información entra por el formulario de la web, se copia a la hoja y se vuelve a escribir en el programa de facturación.
Cada consulta de estado ocupa a alguien de la oficina, cuando podría consultarse en un área privada.
La empresa ha adaptado su proceso a la herramienta en lugar de ser la herramienta la que sirve al proceso.
Los datos existen, pero están dispersos y no hay ninguna vista que permita decidir con ellos.
Software a medida no es software más grande. Es software que solo hace lo que tu proceso pide.
Una aplicación se construye por partes, con cosas funcionando pronto. Así ves lo que se está haciendo antes de que esté todo pagado y cerrado.
Entendemos cómo se trabaja hoy, quién hace qué, dónde están los datos y qué tiene que seguir igual por motivos legales o contractuales. Aquí es donde se descubre lo que de verdad hay que construir, que suele ser menos de lo que parecía.
Diseñamos las pantallas y el recorrido de cada perfil de usuario antes de escribir código, junto con el servicio de diseño UX/UI. Cambiar un diseño cuesta minutos; cambiar una funcionalidad ya construida cuesta días.
La aplicación crece por módulos, con entregas sucesivas en un entorno de pruebas. En cada ciclo ves lo que se ha hecho, lo pruebas y corriges el rumbo mientras corregir es barato.
Cuando hay que hablar con la facturación, el CRM o el programa de gestión, hacemos las integraciones en el mismo proyecto, para que los datos entren una sola vez.
Formamos a quien va a usar la plataforma, acompañamos las primeras semanas reales y corregimos lo que solo aparece con el uso de verdad. A partir de ahí, evoluciona al ritmo del negocio.
Al final del proyecto te quedas con una plataforma y con todo lo necesario para mantenerla.
Instalada en un servidor, con dominio, certificado de seguridad y copias de seguridad automáticas.
Cuentas de usuario con distintos niveles de acceso, para que cada persona vea solo lo que le corresponde.
Búsqueda, filtros y exportación de los datos a archivo, para seguir trabajando fuera de la plataforma cuando haga falta.
Las integraciones acordadas, documentadas, con registro de errores para que ningún fallo pase desapercibido.
El repositorio del código y las credenciales de los servicios utilizados, a nombre de tu empresa.
Una sesión con el equipo y documentación escrita de las operaciones del día a día.
Las dudas que nos llegan con más frecuencia antes de dar el paso.
No hace falta que traigas la solución diseñada. Explícanos cómo se trabaja hoy y dónde duele; la propuesta de alcance y de importe corre de nuestra cuenta.
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