Copiar y pegar entre sistemas
La misma información escrita dos o tres veces, en sitios distintos, por personas distintas.
Tareas que se repiten todos los días convertidas en flujos automáticos, con registro de lo que ha pasado y aviso cuando algo falla.
En un negocio que lleva años funcionando siempre hay un conjunto de gestos que se repiten: alguien lee un correo y copia los datos en una hoja; alguien recibe una factura en PDF y escribe los importes en el programa de contabilidad; alguien comprueba por la mañana si ha entrado alguna solicitud nueva y avisa a quien se ocupa de ella. Ninguna de estas tareas exige criterio. Todas consumen horas.
Un workflow automático es la secuencia de esas tareas escrita para que funcione sola: recibe lo que entra, entiende qué es, saca la información que interesa, la pone donde tiene que estar y avisa a quien tiene que saberlo. La inteligencia artificial entra solo donde hay texto que interpretar o una decisión de clasificación que tomar; el resto es conexión entre sistemas.
Este servicio es para quien ya sabe qué tarea se quiere quitar de encima. Si todavía no sabes por dónde empezar, la puerta de entrada es la consultoría. Si lo que falta es la conexión técnica entre dos programas, sin ninguna decisión de por medio, el servicio adecuado son las integraciones API.
Los encargos de automatización suelen nacer de uno de estos síntomas.
La misma información escrita dos o tres veces, en sitios distintos, por personas distintas.
Facturas, albaranes, currículos o formularios en PDF cuyos datos alguien transcribe todos los días.
Todo entra en la misma bandeja y solo avanza cuando alguien tiene tiempo de abrirla y repartirlo.
El proceso existe en la cabeza de las personas, y por eso a veces falta el correo de seguimiento o el registro en el sistema.
Todos los meses alguien junta exportaciones de tres herramientas para poder ver la misma cifra.
Automatizar no es hacerlo más deprisa. Es dejar de hacerlo.
Automatizar un proceso mal entendido es acelerar el error. Por eso la primera mitad del trabajo es entender, y solo la segunda es construir.
Nos sentamos con quien hace el trabajo y escribimos lo que pasa de verdad, paso a paso, con las excepciones incluidas. Casi siempre aparece aquí una parte del proceso que no tiene por qué existir.
Medimos cuántas veces al mes ocurre cada paso y cuánto tiempo lleva. Se automatiza lo frecuente y previsible; lo raro y lo que exige decidir se queda con las personas.
Definimos qué dispara el flujo, qué hace en cada paso, qué pasa cuando los datos no cuadran y en qué momento pide confirmación humana antes de seguir.
Lo construimos y lo ejecutamos en modo de ensayo sobre casos reales del último mes, sin escribir en ningún sitio, para comparar lo que haría el flujo con lo que hicieron las personas.
Los primeros días el flujo funciona al lado del método antiguo, para confirmar que da el mismo resultado. Solo después se apaga el trabajo manual.
Queda el registro de todo lo que ha hecho el flujo y una alerta cuando falla. Un proceso automático que se calla puede perder semanas de trabajo sin que nadie se dé cuenta.
Además del flujo funcionando, te quedas con lo que permite entender, corregir y hacerse cargo de lo que se ha hecho.
Activos, programados o disparados por un evento, según lo que se haya definido.
El antes y el después, en un documento que puede leer alguien que no es técnico; útil mucho más allá de esta automatización.
Lo que ha entrado, lo que ha decidido el flujo y lo que ha escrito, caso por caso, para poder auditar sin adivinar.
Reintento en los fallos pasajeros, cola de casos por revisar y aviso a una persona cuando hay que decidir.
Los puntos donde el flujo se para a esperar a alguien, definidos por ti y no por nosotros.
Las herramientas, claves y automatizaciones quedan registradas a nombre de tu empresa, para que otro equipo pueda hacerse cargo del trabajo.
Lo que nos preguntan antes de poner un proceso a funcionar solo.
Dinos qué se repite, quién lo hace y cuántas veces por semana. Te respondemos si compensa automatizarlo, qué se queda fuera y cuánto cuesta.
Otros servicios de Inteligencia artificial
Dinos cuándo te viene bien y te confirmamos la reunión. No es una reserva automática: siempre la confirma una persona, y puede ser en español o en inglés.