Doble introducción de datos
El pedido se registra en la tienda y después se copia a mano en el programa de facturación o de logística.
Conexiones entre la web, la tienda y los programas que ya usas, para que la información se introduzca una sola vez.
Las integraciones y las APIs sirven para que dos sistemas hablen entre sí sin nadie de por medio. Una API es la puerta por la que un programa le pide información a otro y le devuelve una respuesta: la web pregunta al almacén cuántas unidades quedan, la tienda avisa a la facturación de que ha habido una venta, el formulario crea una ficha de cliente en la plataforma comercial.
Este servicio es para empresas que ya tienen herramientas funcionando y no quieren sustituirlas. El problema no es la falta de software, es que el software no se comunica. Cuando eso pasa, la conexión que falta la hacen personas, a mano, con el coste y los errores que eso trae.
Si, en lugar de conectar lo que existe, necesitas construir la herramienta desde cero, mira el servicio de aplicaciones web a medida.
Los encargos de integración suelen nacer de uno de estos síntomas.
El pedido se registra en la tienda y después se copia a mano en el programa de facturación o de logística.
La web muestra disponibilidad que ya no existe porque el inventario solo se actualiza al final del día.
Las solicitudes llegan por correo y se quedan en una bandeja de entrada en lugar de entrar en el proceso comercial.
Todos los meses alguien junta archivos de tres sistemas distintos para poder ver el negocio completo.
Pagos, transportistas, facturación verificable (VERI*FACTU, y TicketBAI en el País Vasco) o plataformas de socios que están disponibles pero que nadie ha conectado a la web.
Cada dato que se introduce dos veces es una oportunidad de que los dos acaben siendo distintos.
Una integración mal hecha es peor que ninguna, porque propaga datos erróneos muy rápido. Por eso al principio vamos despacio y solo después automatizamos.
Revisamos qué herramientas hay, qué datos guardan, cuál es la fuente de verdad para cada información y qué documentación de API ofrecen. No todos los programas de gestión permiten conexiones, y eso se descubre antes de que haya propuesta.
Definimos qué pasa, en qué sentido, con qué frecuencia y qué ocurre cuando los dos lados no coinciden. Aquí se decide, por ejemplo, quién manda en el precio: la tienda o el programa de gestión.
La conexión se construye y se prueba contra entornos de test, con datos ficticios, hasta que todos los casos malos (fallo de red, respuesta inesperada, registro duplicado) están resueltos.
Pasamos a producción por fases, muchas veces con la operación manual funcionando en paralelo los primeros días, para comparar resultados antes de desconectar el método antiguo.
Queda un registro de todo lo que pasa y una alerta cuando algo falla. Una integración silenciosa que deja de funcionar puede costar semanas de datos perdidos.
Además de la conexión funcionando, te quedas con lo necesario para entender y mantener lo que se ha hecho.
Activa, programada o en tiempo real según lo que se haya definido, con las credenciales a nombre de tu empresa.
Qué datos pasan, en qué sentido y con qué reglas, en un documento que cualquier técnico puede leer.
Historial de lo que se ha enviado y recibido, para poder investigar cualquier diferencia sin adivinar.
Reintento automático en los fallos pasajeros y aviso cuando el fallo persiste.
Si es tu empresa la que ofrece datos a terceros, entregamos la API documentada y con autenticación.
El repositorio y las claves se quedan contigo, para que otro equipo pueda hacerse cargo del trabajo.
Lo que más nos preguntan antes de conectar sistemas.
Dinos qué herramientas usas y qué trabajo manual quieres dejar de hacer. Valoramos si la conexión es posible y, si lo es, cuánto cuesta.
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Dinos cuándo te viene bien y te confirmamos la reunión. No es una reserva automática: siempre la confirma una persona, y puede ser en español o en inglés.