Vender fuera del horario y del barrio
La tienda física tiene límites de espacio y de horario que la tienda online no tiene.
Una tienda online con pagos, envíos y facturación conectados, y un panel que tu equipo puede usar todos los días.
Una tienda online es menos una web y más una operación. Hay productos que mantener al día, pedidos que enviar, pagos que conciliar, devoluciones que gestionar y clientes esperando respuesta. Por eso, cuando diseñamos la tienda, pensamos tanto en la persona que compra como en la persona de tu empresa que va a entrar en ella todas las mañanas.
Trabajamos con quien vende producto propio, con quien revende y con quien está llevando al digital una tienda física que ya funciona. El tamaño del catálogo no es lo más importante: una tienda de doce referencias bien organizada vende más que una de mil donde nadie encuentra nada.
Si vendes servicios y no productos, el camino suele ser una web con solicitud de presupuesto. Si ya tienes tienda y el problema es la falta de visitas, mira SEO y Google Ads.
Los encargos de tienda online nos llegan casi siempre por una de estas razones.
La tienda física tiene límites de espacio y de horario que la tienda online no tiene.
Los pedidos llegan por teléfono o por mensaje y alguien se pasa el día copiándolos en hojas y facturas.
La gente llega al pago y abandona porque el proceso es largo, confuso o no da confianza.
Se vende online lo que ya no hay en el almacén, y el cliente lo descubre después de pagar.
La cuota mensual sube con las ventas y las reglas de la plataforma deciden lo que puedes o no puedes hacer en tu propia tienda.
Una tienda que vende pero que nadie consigue gestionar es un problema aplazado, no resuelto.
Una tienda se abre una vez, pero vive todos los días. El proceso lo refleja.
Antes de tocar el aspecto, organizamos el catálogo: categorías, variantes, precios, impuestos, gastos de envío, zonas de entrega y reglas de descuento. Es la parte menos vistosa y la que más determina si la tienda funciona.
Diseñamos el camino de la búsqueda al pago, con el menor número de pasos posible y pensando siempre primero en el móvil. La ficha de producto se trata con el cuidado de un escaparate, con el apoyo del diseño UX/UI.
Pagos, transportistas y facturación se conectan a la tienda mediante integraciones, para que un pedido genere etiqueta de envío y factura sin volver a escribir nada.
Antes de abrir, hacemos compras de principio a fin, incluidos el pago, la devolución y la cancelación, con tu equipo probando el panel de gestión.
La tienda abre con la medición instalada. Las primeras semanas miramos dónde abandona la gente y lo corregimos, porque ahí están las ventas más fáciles de recuperar.
Una tienda funcionando y la capacidad de gestionarla sin depender de nosotros en el día a día.
Con dominio, certificado de seguridad, copias de seguridad y rendimiento ajustado para el móvil.
Productos, categorías, variantes e imágenes optimizadas, en el alcance acordado en la propuesta.
Los métodos que tengan sentido para tu público, probados con transacciones reales antes de la apertura.
Cálculo de gastos de envío, emisión de etiquetas y conexión con el programa de facturación, según lo que se pueda integrar.
Una sesión con el equipo y un manual de las tareas habituales: publicar un producto, gestionar un pedido, tramitar una devolución.
Condiciones de venta, política de cambios y de privacidad, aviso de cookies y estadísticas con el embudo de compra.
Las dudas más habituales de quien va a abrir una tienda.
Dinos qué vendes, cuántas referencias tienes y adónde envías. Con eso podemos presentarte un alcance y un importe concretos.
Otros servicios de Desarrollo
Dinos cuándo te viene bien y te confirmamos la reunión. No es una reserva automática: siempre la confirma una persona, y puede ser en español o en inglés.