Hay visitas, no hay pedidos
Las campañas atraen gente y la tienda no cierra la venta. Normalmente no falta tráfico: falta que se entienda el precio con envío, el plazo de entrega y qué pasa si la prenda no sirve.
Una tienda online no es una web con productos dentro. Es una operación: alguien tiene que subir los artículos, tratar las fotos, responder a quien pregunta por la talla, embalar, enviar y resolver la devolución de la semana siguiente. Casi todos los problemas que nos llegan de este sector son problemas de operación disfrazados de problemas de la web: la tienda va lenta porque las fotos entran tal como salen de la cámara, el carrito se abandona porque los gastos de envío solo aparecen al final, el stock no cuadra porque la tienda física y la online son dos listas distintas.
Trabajamos los dos extremos: la tienda en sí (catálogo, proceso de compra, pagos y envíos) y lo que la alimenta, que es la marca y las campañas. Una tienda bien hecha sin nadie dentro no vende; atraer tráfico a una tienda confusa, tampoco. Cuando el comercio es mixto, con local abierto y tienda online a la vez, nos encargamos de que los dos cuenten la misma historia y, siempre que el sistema lo permita, compartan el stock.
Los encargos de este sector nos llegan casi siempre por uno de estos motivos.
Las campañas atraen gente y la tienda no cierra la venta. Normalmente no falta tráfico: falta que se entienda el precio con envío, el plazo de entrega y qué pasa si la prenda no sirve.
Los gastos de envío, el plazo o la obligación de crear una cuenta solo aparecen después de que la persona lo ha elegido todo. Quien abandona ahí ya había decidido comprar: es el abandono más caro que hay.
La mayor parte de las visitas de una tienda llega desde el móvil, y las fotos de producto son las imágenes más pesadas de una web. Sin tratarlas, la galería se abre cuando la persona ya se ha ido.
Se vende en la tienda física lo que ya se había vendido online, o al revés. Dos listas separadas acaban siempre en el mismo sitio: una disculpa y una devolución.
Cuando cada ficha se escribe desde cero, con fotos tratadas a mano y variantes copiadas una a una, el catálogo deja de crecer. La tienda se queda atrapada en los artículos que ya tenía.
El alcance cambia según se trate de una tienda nueva, de una tienda que está creciendo o de un comercio con local abierto que quiere vender online, pero estos son los trabajos más pedidos.
Catálogo con categorías, filtros y variantes, un proceso de compra corto, pagos, envíos por peso o por zona y el área de cliente con el historial de pedidos. Fue el caso de XIPA STORE, construida en torno a menús que se entienden y a una compra rápida.
Nombre, logotipo, paleta y tipografía, más lo que la tienda usa a diario: etiquetas, packaging, bolsas, cinta, tarjeta de agradecimiento y las plantillas de las publicaciones. En una tienda online, el packaging es la única parte física de la marca que el cliente toca.
Tratamiento de las fotos para que carguen rápido sin perder el color, y una plantilla de ficha que diga medidas, materiales, plazos y cuidados, que es lo que evita la mitad de las preguntas y buena parte de las devoluciones.
Anuncios y contenido separados por objetivo: darse a conocer, recuperar a quien ya ha visitado la tienda y rescatar carritos abandonados. Son tres públicos distintos y tres mensajes distintos.
Cuando hay un programa de facturación, de gestión de stock o un sistema en la tienda física, la tienda online puede hablar con él: los artículos entran desde allí y los pedidos vuelven allí, sin nadie copiando a mano.
Escaparate, vinilos, señalética e impresos, para que quien pasa por delante encuentre la misma marca que ve en el móvil.
Cada página explica el proceso, lo que recibes al final y las preguntas más frecuentes.
XIPA STORE es una web y tienda online con menús intuitivos y un proceso de compra pensado para ser rápido. Lokahi – Eco Store, Natural Choices y WAKER reúnen marca y tienda en el mismo trabajo; MagicBooks y AsNew empezaron por el nombre. El resto está en el portfolio.
Lo que nos preguntan antes de empezar un proyecto en esta área.
Dinos qué vendes, cuántos artículos tienes y adónde envías. Recibirás una propuesta con alcance, fases e importe, ya sea para la tienda, para la marca o para las campañas.
Dinos cuándo te viene bien y te confirmamos la reunión. No es una reserva automática: siempre la confirma una persona, y puede ser en español o en inglés.