Web · Inteligencia artificial
Aparecer en las respuestas de la IA, y no solo en los resultados
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Durante veinte años el objetivo fue uno solo: estar lo más arriba posible en una lista de diez resultados azules. Hoy, en buena parte de las búsquedas, la lista ya no es lo primero que aparece: encima hay un resumen escrito por un modelo de inteligencia artificial, que responde a la pregunta y cita dos o tres fuentes.
Y hay quien ya ni pasa por el buscador: le pregunta directamente a un asistente. En cualquiera de los dos casos, la pregunta ha cambiado. No es «cómo subo en la lista», es «cómo consigo ser yo la fuente citada».
La buena noticia: la base es la misma
Ha habido mucho ruido en torno a esto, con siglas nuevas cada mes. Merece la pena decir lo que no ha cambiado, que es casi todo.
Una web que no carga rápido, que no se lee en el móvil, que no deja que los buscadores la recorran o que no dice nada útil no va a ser citada por ningún sistema, con o sin inteligencia artificial. Todo lo que hemos escrito sobre una web de alto rendimiento (artículo en portugués) sigue valiendo, y sigue siendo por ahí por donde se empieza.
Lo que ha cambiado es lo que se hace después, cuando la base ya está en pie.
Responder a la pregunta, al principio
Un modelo que está construyendo una respuesta no lee tu página entera buscando el sentido. Busca el fragmento que responde directamente y lo usa.
En la práctica, esto premia una forma de escribir que ya era buena por otras razones: un subtítulo que es la pregunta tal como la hace la gente, y justo debajo la respuesta en dos o tres frases, completa por sí misma. El contexto, los matices y los casos particulares vienen después.
Es lo contrario de la introducción que da tres párrafos de vueltas antes de llegar al tema. Esa nunca la leyó nadie; ahora tampoco la cita nadie.
Ser concreto es lo que distingue
Un modelo de lenguaje ya sabe todo lo genérico. Si tu página dice lo que dice cualquier página del sector, no hay ninguna razón para citarla a ella en lugar de a las otras mil.
Lo que no tiene es lo que solo existe en tu casa: los plazos reales de tu sector en tu zona, lo que suele salir mal y cómo se resuelve, lo que cuesta algo así en España, el caso concreto que seguiste de principio a fin.
Cifras propias, ejemplos con nombre y fechas, condiciones en las que el consejo no se aplica: eso es lo que hace que una página sea la fuente elegida. Y es también, por casualidad, lo que hace que un lector humano se quede hasta el final.
Decir quién escribe y cuándo
Una página firmada, con fecha visible y actualizada cuando cambian los hechos, tiene más probabilidades de ser usada que un texto anónimo y sin fecha.
Merece la pena tener una página «quiénes somos» que diga quién es la empresa, desde cuándo, dónde está y qué ha hecho ya; no por vanidad, sino porque de ahí sale la confianza que un sistema automático puede medir. Y merece la pena marcar los datos de la empresa, de los artículos y de las preguntas frecuentes con datos estructurados, que es la forma de decir lo mismo en un lenguaje que las máquinas leen sin ambigüedad.
Y la parte incómoda
Que te citen en una respuesta trae menos visitas de las que traía estar en primer lugar. La persona lee el resumen y no hace clic. Esto es real y no hay truco que lo resuelva.
Lo que sí se puede hacer es dejar de contar visitas como si fueran el objetivo y pasar a contar contactos. Y aceptar que la cita vale por sí misma: aparecer como fuente en una respuesta es una recomendación, y quien hace clic después suele llegar más decidido que quien hizo clic en un resultado cualquiera.
Si quieres trabajarlo en serio, es SEO y Google Ads con copywriting: las dos cosas juntas, porque por separado no dan resultado.
¿Tu web aparece citada o la ignoran?
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